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Mercados Municipales

Los mercados municipales o mercadillos temporales se componen de numerosos puestos, normalmente ubicados por categorías, que están diseñados de forma más o menos estructurada y que, debido a su propia naturaleza un poco anárquica, pueden transmitir al visitante una sensación de dificultad a la hora de establecer sus itinerarios de visita. Esta situación de partida obliga a que el programa de señalética sea lo más intuitivo posible y que sea muy visible en un entorno saturado de gente. Para ello, tanto la gráfica diseñada como los tipos de soportes han de ser legibles, localizables y entendibles en cualquier momento y lugar del espacio. Los mercados suelen ser espacios con mucha afluencia en horas punta, por lo que es muy importante evitar la sensación de claustrofobia en el usuario mediante un correcto diseño de la información y un programa señalética de fácil lectura y comprensión.

La marca El Mercado de la Boquería

El mercado de la Boquería está considerado como uno de los mercados más atractivos del mundo y eso se debe a numerosos factores: el mix de oferta existente, su localización en las Ramblas de Barcelona junto al Liceo, la propia ciudad de Barcelona y su atractivo turístico, la oferta complementaria de restauración, etc. A todos estos elementos hemos de unir el poder de la marca que se ha ido desarrollando a lo largo del tiempo y que ha sido capaz de aglutinar todos los valores reseñados.

Influencia de la señalética en los resultados de los mercados municipales

Un mercado municipal es un lugar enormemente saturado de información tanto por las paradas y la mercancía que exhiben como por la gran concentración de personas que se dan cita en ellos durante el horario de apertura. Esta masificación dificulta sobremanera la creación de unos flujos de clientes que garanticen recorrer los diferentes espacios del mercado así como la identificación y diferenciación de las diferentes paradas.

Usuarios no recurrentes

Esto lleva al hecho de que a un usuario eventual de este espacio le puede resultar difícil de reconocer cada una de las posibilidades que se le ofrecen. En esto la señalética puede aportar mucho facilitando la creación de flujos y el reconocimiento de los diferentes espacios. Así mismo, puede promover la creación de una experiencia de visita memorable a través de los propios formatos y de la propuesta creativa de cada uno de los elementos del programa de señalética.